Fundación ProTundama - Editorial del mes
 
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Uno de los problemas más visibles hoy en día en nuestra ciudad es el pésimo estado de muchas vías principales y conectoras en el perímetro urbano. Si bien nuestra malla vial nunca ha sido perfecta, se podía afirmar que en general durante los años 90 y la primera década del 2.000 fue relativamente buena, y que a pesar del frecuente tráfico pesado, se mantenían en un estado aceptable. Sin embargo, nunca antes como durante la actual administración, los duitamenses habíamos observado tal grado de deterioro vial.

Para una ciudad con vocación de puerto terrestre, y en donde el transporte de carga y pasajeros es un rubro insignia de la economía, tener vías en mal estado es inexcusable. De hecho, en el propio Plan de Desarrollo “Duitama más unidos, más humanos” se encuentra la siguiente afirmación: “La infraestructura de transporte como locomotora estratégica de crecimiento es obligación y deuda con la población y el sector productivo de unir (sic) el territorio y llevar, con mayor seguridad, prontitud y a menores costos, los productos y las ideas de los colombianos”. Además, en el mismo documento se consignaron, entre otros, las siguientes metas dentro del subprograma de “Mantenimiento y mejoramiento vial” del municipio, que hace parte del pilar fundamental 4 “Desarrollo de la Infraestructura”:

·         “Meta 1: Mantener y/o mejorar 200 km de vías primarias, secundarias y terciarias

·         “Meta 2: Construir 10 km de vías urbanas y/o rurales. Indicador: km de vías urbanas y/o rurales construidas.”

A juzgar por estas afirmaciones y las metas propuestas, se habría esperado que este fuese un aspecto clave para la Alcaldía Municipal. No se entiende entonces cómo se llegó a un estado tan deplorable en sectores como el de la Avenida Circunvalar en la periferia de la UPTC;  el tramo comprendido desde el Hospital Regional hasta la salida a Higueras; el Barrio Boyacá y la Avenida Circunvalar hasta inmediaciones del Colegio Seminario; la avenida Camilo Torres desde la Glorieta de San José hasta Coca-Cola; las vías a sitios de tanto interés como  La Gruta y el Pueblito Boyacense; o el tramo entre La Dorada y el Molino Tundama; y muchos más, en donde es toda una odisea transitar para la mayoría de vehículos.

Pero ya inmersos en el problema, ¿qué podemos aportar para la solución? De acuerdo con datos del diario El Tiempo (Click aquí para ver artículo), el costo de rehabilitar un kilómetro-carril (1.000 metros de largo por 3,5 metros de ancho) de vía en Colombia está alrededor de los 1.000 millones de pesos. Actualmente Duitama cuenta con aproximadamente 175 kilómetros-carril de vías urbanas, de las cuales el 60% estarían en situación de afectación, según la propia Administración lo declaró  hace 4 años en la página 165 de su Plan de Desarrollo (esa cifra seguramente es peor hoy).

De acuerdo con los anteriores datos, y haciendo un ejercicio meramente didáctico en el que asumimos que todas las vías afectadas tendrán costos de rehabilitación iguales, podríamos decir que el monto que el municipio tendría que invertir para dejar toda la malla vial en buen estado es de 105 mil millones de pesos.

Como referencia, vale la pena mencionar que los recursos totales de inversión en infraestructura para la ciudad (lo cual además de vías incluye muchos otros rubros como espacio público, acueducto y alcantarillado) durante el año 2014 alcanzaron los 6 mil millones de pesos, es decir que con este esquema, durante 4 años se podría esperar una inversión de 24 mil millones; asumiendo que la mitad de eso fuese para infraestructura vial, tendríamos que en un período de gobierno de 4 años se podrán cubrir tan solo el 11% de las necesidades de inversión en recuperación de vías urbanas; a ese ritmo, se requerirían entre 32 y 36 años para reparar la malla vial urbana en su totalidad, y eso sin construir vías nuevas.

Por lo anterior, es evidente que en Duitama se requiere un pacto de varios gobiernos sucesivos, que se alineen con un plan a largo plazo de recuperación de la malla vial, sin importar el color político de quien ostente el poder. Al ritmo de inversión actual, al menos 8 administraciones municipales seguidas deberían comprometerse, para lograr el objetivo de volver a tener una malla vial en excelente estado en el año 2050. Si queremos lograrlo antes, habrá que aumentar la inversión anual en ese rubro, y ejecutar las obras con total transparencia y cumplimiento. Este debe ser un objetivo común de todos los duitamenses, y por eso, en plena época electoral, debemos exigir de los aspirantes a cargos públicos, un compromiso en serio con la infraestructura vial y la movilidad a largo plazo en nuestra ciudad.





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