Fundación ProTundama - Editorial del mes
 
En días recientes nuestra ciudad se ha visto envuelta en una polémica generada por la decisión que en principio tomó la actual administración municipal, en relación con la sobrepoblación de “perros callejeros”, debido a que según la Secretaría de Salud, esto genera riesgos para la seguridad sanitaria; esa decisión consistió en ordenar un procedimiento sistemático de recolección y terminación de la vida de cientos de animales que deambulan por las calles de la ciudad.

 Al conocerse lo decretado, diversos grupos de ciudadanos manifestaron su desacuerdo al considerarla una medida que va en contravía del respeto y el valor de la vida de los animales; de otro lado, algunos expresaron estar de acuerdo con la decisión puesto que la ciudad efectivamente está llena de canes (y felinos) sin un hogar, y consideran que esto tiene efectos negativos sobre la limpieza y seguridad de nuestra Perla de Boyacá.

En relación con estos hechos, ProDuitama fija su posición de absoluto rechazo a esta medida en estas líneas, con base en los siguientes argumentos:

 1.       El Plan de Desarrollo “Duitama más unidos, más humanos (2012- 2015) de la actual administración municipal fijó una serie de principios dentro de los cuales se encuentra el siguiente:

“El cuidado de la vida en todas sus formas es un imperativo de la función pública.”

Se entendería entonces que, al menos en teoría, la actual administración se ha comprometido a darle primacía a la vida, no solo de los seres humanos, sino de todas las demás especies con quienes cohabitamos en nuestra ciudad. Se entendería también que no hace falta recordar a quienes gobiernan la ciudad que los animales que han ordenado matar, representan una de esas formas de vida que se comprometieron a cuidar. Desafortunadamente la realidad parece demostrar lo contrario, y esta actuación parece dejar los principios solo en el papel.

 2.       El Estatuto Nacional de Protección Animal (Ley 84 de 1989) estableció dentro de sus objetivos: “Promover la salud y el bienestar de los animales, asegurándoles higiene, sanidad y condiciones apropiadas de existencia”. Esta es una obligación para todos los ciudadanos, que cobra especial relevancia para los tenedores de mascotas y para las administraciones municipales. Es tan reprochable el acto de un particular que abandona, descuida o no se hace responsable por su mascota, como el acto de una alcaldía que sin haber hecho ningún esfuerzo previo por la salud y el bienestar de los animales, decide un día, de buenas a primeras, que la solución es matarlos a todos.

3.       La misma Ley citada en el punto anterior, establece las circunstancias por las cuales se puede sacrificar un “animal no destinado al consumo humano”. Entre ellas se establece la eutanasia por enfermedad, la legítima defensa y la vejez extrema. Así mismo, se enumera como causal válida el hecho de que los animales lleguen a “constituir una amenaza cierta o inminente para la salud pública o de otros animales.

 

Esta ha sido la causal citada por la administración municipal de Duitama para tomar esta decisión, y de hecho es innegable que existe una sobrepoblación de caninos callejeros en la ciudad. Por esto es importante recordar que la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha afirmado que las amenazas a la salud pública pueden deberse, o bien a acciones o negligencias humanas, o bien a eventos naturales, y cabe entonces preguntarse: ¿en el caso de Duitama, la causa de la crisis ha sido un evento natural incontrolable, o más bien la negligencia en esta materia de esta y anteriores alcaldías, sumada a la falta de cultura ciudadana de quienes abandonan a las mascotas?

 4.       Aunque lamentablemente el nuestro no es el único municipio en el que se han tomado decisiones como esta, sí resulta esperanzador y reconfortante encontrar que hay casos en nuestro país en los que las administraciones locales han decidido adoptar políticas públicas integrales para la protección de los animales, en las cuales se descarta o se minimiza la posibilidad de recurrir a la eliminación de seres vivos como una ilusoria solución.

Este es el caso de ciudades como Neiva (click aquí), y Medellín; esta última ha sido reconocida como ejemplo mundial en protección de animales debido a sus excelente políticas públicas de refugio, adopción, esterilización y buen trato a los animales (click aquí). De hecho, la labor de esta ciudad en esta materia ha sido reconocida como la mejor del mundo con el galardón de la Fundación Franz Weber, de Suiza. No se entiende entonces, por qué si otras ciudades del país sí han podido optar por esta vía, en Duitama no se siguió desde un principio este loable ejemplo.

Aunque hay que reconocer el avance logrado tras la presión ejercida por un importante sector de la ciudadanía para reversar esta medida, consistente en que la administración municipal haya anunciado ayer la decisión de suspender la orden de matar a los perros y optar en su lugar por un programa de esterilización, es importante resaltar que esto no será suficiente para resolver el problema de fondo.

Duitama requiere una política pública integral de protección animal que incluya además de la esterilización otros componentes igual de importantes, como la creación de refugios para animales con fondos públicos, la instauración de un escuadrón de policía contra el maltrato animal, y el establecimiento de un programa de adopción y sensibilización sobre tenencia responsable. Mientras la ciudad no implemente una política integral a este respecto, se seguirá culpando a los animales por su mera existencia, lo cual es a todas luces irracional, facilista e inhumano.




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