Fundación ProTundama - Editorial del mes
 
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Los predios y edificaciones abandonadas o sin ningún uso se encuentran en todas las ciudades, grandes o pequeñas. Generalmente, al permanecer por largo tiempo en manos de particulares, se convierten en obstáculos para el desarrollo urbanístico y la ejecución de proyectos de transformación del entorno.

Esas propiedades que permanecen inmóviles, como los lotes baldíos de características rurales en medio de una ciudad, en donde suelen pastar animales, o los edificios que se comenzaron a levantar desde hace varios lustros pero nunca se terminaron, no son ajenas al paisaje de nuestra Duitama. Todo lo contrario; se han vuelto bastante comunes en la ciudad, y pareciera que en la mentalidad colectiva se da por descontado que esas propiedades siempre permanecerán así.

Pues bien, si queremos que nuestra ciudad crezca de forma ordenada, con una planeación realista, de largo plazo y consecuente con los usos del suelo que son deseables para jalonar el crecimiento económico y el bienestar ciudadano, estos predios abandonados no pueden permanecer así.

Imagine por ejemplo que en Duitama se fuese a construir un gran parque urbano o jardín botánico, o que se quisiese recuperar una zona deteriorada, o se fuesen a construir a ciclo rutas, o se identificase el potencial de construir una nueva ciudadela empresarial, académica o cultural. Es apenas lógico preguntarse, ¿en qué lugar de la ciudad se deberían desarrollar estos proyectos?, ¿cuál es el uso actual de los terrenos que se necesitarían? Y ¿cómo podríamos llevar a cabo estos proyectos sin tener la tierra requerida?

Afortunadamente, como en muchos temas concernientes al desarrollo urbano, la solución para este problema ya ha sido inventada en otras latitudes, y existen literalmente cientos de ciudades en el mundo que ya la han implementado con éxito, siempre precedidas de un análisis serio del entorno local. Esa solución son los bancos de tierras. (Vea aquí el caso del banco de tierras de la ciudad de Dallas, EE.UU)

Los bancos de tierras son instituciones públicas creadas para la adquisición, tenencia, gestión y desarrollo de propiedades vacías, abandonadas o sin uso, que pueden obstaculizar el desarrollo de una ciudad. En pocas palabras, lo que hacen es liberar el potencial de los terrenos de la ciudad para que se les dé el mejor uso posible, de acuerdo con el interés general.

Los beneficios derivados de este tipo de instituciones son tan evidentes que a nivel nacional ya se han hecho llamados tanto desde el sector privado (Ver: Hay que invertir en banco de tierras’: Camacol), como desde el público (Lineamientos para optimizar la política de desarrollo urbano, del Viceministerio de Vivienda y DT). De hecho, en nuestro país ya cuentan con este tipo de bancos (o iniciativas similares) ciudades como Yopal, Chía, Popayán y Santa Marta.Así que vale la pena preguntarse, ¿y por qué Duitama aún no?.

Al consultar el sitio web de nuestra Alcaldía Municipal, aparece como uno de los indicadores de gestión propuestos por la actual administración lo siguiente:

“Meta: Conformar y poner en operación el Banco Inmobiliario o de Tierras. Plazo: Diciembre de 2015”. Así que quedan 11 meses para que nuestros líderes democráticamente elegidos (alcaldesa y concejales) cumplan. Ojalá así sea. Es nuestro deber ciudadano exigirlo.

 


JOSE TORRES
2/5/2015 06:36:58 am

Que cosa tan estúpida...... miden el desarrollo de una ciudad por la cantidad de edificios, centros empresariales, ciudadelas industriales o centros comerciales.... que pensamiento tan trivial... preocúpense por analizar y reflexionar sobre la degradación social, la falta de educación de calidad, la falta de inversión a la cultura, el deporte y la investigacion.... eso si es un verdadero desarrollo

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